A Veiga: Un concello bajo millones de estrellas

A Veiga: Un concello bajo millones de estrellas

La excusa era disfrutar de uno de los cielos nocturnos más libre de todo tipo de contaminación de toda Galicia. Excusa que era ya de por si una razón de peso para justificar nuestra presencia allí. De la mano de Turgalicia, Una idea, un viaje, A world to travel y Millán Dasairas nos plantábamos en el corazón de Pena Trevinca para realizar una concienzuda exploración de algunos de los rincones más desconocidos e impresionantes que se esconden en esta región.

Bien sea por lo apartado de la zona o bien por que, por suerte, no se ha sobreexplotado turísticamente, A Veiga es un entorno natural que conserva una esencia de esos pueblos de montaña que conviven con la naturaleza, la flora y la fauna que los rodean.

Eran las estrellas, y más concretamente el avistamiento de la Vía Láctea, lo que nos llevaba hasta allí, pero lo que nos encontramos fue mucho más.

El pueblo de A Veiga

El pequeño pueblo de A Veiga nos recibía con los brazos abiertos ofreciéndonos pequeñas dosis de todo lo que podríamos necesitar durante los próximos días. No faltaban variedad de lugares para comer y alojamientos de todo tipo de niveles y precios. No en cantidad, ya que solo hay prácticamente uno de cada categoría que puedas establecer, pero si en variedad. Todo esto se complementa con el servicio de otros pueblos más pequeños del propio concello y sus restaurantes y casas rurales correspondientes.

Las distancias aquí son grandes para lo que muchos estamos acostumbrados y el transporte público, escaso. Es imprescindible, por tanto, disponer de coche para poder abarcarlo todo con una mínima coherencia, pero con este escollo solventado, ya solo queda disfrutar.

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Senderismo a tope: Pico Maluro y minas de wolframio

Las innumerables rutas de senderismo abarcan todo tipo de niveles de dificultad. Desde cortos senderos que permiten alcanzar algún punto de interés, como el de la Cántara da Moura hasta pasos de montaña solo aptos para montañeros experimentados como la propia cumbre de Pena Trevinca.

Nosotros eramos solo meros espectadores de todo ello y solo podemos presumir de alcanzar la punta del Pico Maluro. Presumir de los pocos metros que caminamos, ya que estábamos casi tocando el cielo gracias a que nos habían acercado en 4×4 hasta casi llegar a la punta. Una pequeña trampa que nos tendréis que permitir debido a la escasez de tiempo del que disponíamos y a la apretada agenda que teníamos que cumplir para poder contároslo todo a través de nuestros blogs.

Si las vistas desde el Maluro quitan el aliento, las historias de las minas de wolframio ponen los pelos de punta, pero por razones distintas. Historias de extracción de mineral para algunas de las más sangrientas guerras del pasado siglo y contrabandismo rodean estas zonas y por ello es más importante si cabe dedicarle unas horas a pasear por las ruinas de los edificios que todavía se pueden ver.

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Senderismo a tope: Lagunas glaciares

Otro de los grandes reclamos de esta zona son sus lagunas glaciares. En una perfecta armonía con la vegetación de la zona, es posible realizar travesías a pie por sendas que transcurren por las orillas de lagunas como la de Ocelo, Carrizais y Laceira. Es impresionante lo que el retroceso de enormes masas de hielo han dejado como recuerdo de un paisaje helado, ahora repleto de verdes, azules y amarillos. Incluso si consigues llegar aquí muy temprano o a última hora de la tarde, más de algún corzo se acercará a beber de sus aguas.

 

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Relax en el embalse de Prada

Y lo mejor de todo lo que ofrece A Veiga es que, después de dejarte la piel en interminables rutas de senderismo, puedes acercarte hasta el embalse de Prada y darte un buen chapuzón que te alivie la hinchazón de tus maltrechas piernas.

También puedes recorrer el embalse en kayak o barca de pedales (los hay en alquiler) o subirte al pequeño catamarán que hace un recorrido completo por los kilómetros de extensión del embalse a disposición del que así lo indique en la oficina de turismo. O puedes simplemente quedarte en el chiringo de la orilla, en la playa de Los Franceses, disfrutando de una cerveza bien fresquita… Tu eliges.

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Y por supuesto… ¡estrellas!

Ah, ¡espera! ¡Que veníamos a ver estrellas! Resulta que A Veiga ha sido certificada con la categoría de punto Starlight, lo que hace oficial algo que los aficionados a la astronomía y astrofotografía sabían desde algún tiempo: el cielo de A Veiga es nítido, limpio de contaminación lumínica y por lo tanto perfecto para apreciar los millones de estrellas que deberíamos ver cada noche y que las grandes ciudades nos han arrebatado.

En lo alto del punto conocido como A Lagoa das Tablillas, justo en el limite con la provincia de Zamora, se puede disfrutar de este espectáculo como en ningún otro. Si además lo haces en verano y sin luna llena, el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, estará visible. Está por lo tanto a nuestro alcance la mayor concentración de estrellas visibles, hasta tal punto que se aprecian como una masa de luz y no como los puntos separados a los que estamos acostumbrados. Una gozada, ¿Verdad?

Pues disfruta un poco de las fotos, que nosotros ya nos vamos 😉

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“Historias personales de mis viajes por España y el mundo ilustradas con fotos de cosecha propia.”

1 Comment
  • La Volvoreta
    Posted at 15:08h, 14 diciembre Responder

    Que zona tan bonita y tan desconocida, al menos para mí. Impresionante paisaje!

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